¿Quién fue primero, el huevo o la gallina?

Por: Julio Rodríguez

Fue el huevo… pero no nos apresuremos. Por lo pronto vamos a explorar
las alternativas: Si suponemos que ninguno de los dos surgió primero,
dejaríamos espacio a conclusiones inaceptables como que ni el huevo ni
la gallina existen, o que aparecieron simultánea y mágicamente, o que
han estado allí desde siempre. Y afirmar que la respuesta consiste en
una “interrelación dialéctica” entre ambos es solo evadir la cuestión
esgrimiendo un concepto de alto poder hipnótico. Así pues, entrémosle
de frente a la cosa, esto es, reconociendo que alguno de los dos tuvo
que haber surgido antes, con lo cual el primero (fuera cual fuera)
hubo de provenir de algo que ni era huevo ni era gallina. A fin de
cuentas todos coincidimos en una idea más sorprendente y es que la
vida provino de la no vida.

Es obvio que hubo animales, como los dinosaurios, brotando de huevos
antes que las gallinas cacarearan por este mundo; visto así, los
huevos habrían surgido primero. Pero allí no hay ningún dilema. La
gracia está en considerar que cuando decimos “huevo” nos estamos
refiriendo, por supuesto, a “huevo conteniendo una gallina”. En esta
historia tenemos entonces una cadena donde cada eslabón es un
pre-huevo produciendo una pre-gallina, seguido por esa pre-gallina
poniendo a su vez el siguiente pre-huevo, y así, durante cientos de
miles de años hasta que de pronto la monotonía se rompe y ve la luz el
primer ejemplar de la nueva especie. ¿Cómo esto aconteció? ¿Una
pre-gallina puso el primer huevo, o acaso de un pre-huevo salió la
primera gallina? Thatisthequestion.

Question que desde cierto ángulo ni siquiera es complicada. Cuando nos
referimos al nacimiento de una especie, estamos hablando del
surgimiento de una nueva versión de ADN. En este caso, la aparición de
un ADN de gallina a partir de un ADN de pre-gallina. A la solución se
llega, por tanto, razonando dónde este salto pudo ocurrir. Y lo
hacemos del siguiente modo: un individuo no modifica su ADN durante suvida. Si usted nace burro, se muere burro. De igual modo, de un
pre-huevo (o sea, de un huevo cuyo material genético es de
pre-gallina) no puede salir otra cosa que no sea un pre-pollito, al
cual no le queda más remedio en la vida que convertirse en una
pre-gallina. Ya por ahí se descarta que de un pre-huevo pudiera surgir
la primera gallina; en otras palabras, la gallina no fue lo primero.
El huevo, por su parte, tiene todas la de ganar. Porque en los
animales de reproducción sexual, cada nuevo individuo (en este caso
cada huevo) hace su aparición con una versión de ADN inédita en el
universo. Que consistirá en cierta cantidad de pares de cromosomas
donde, en cada uno de ellos, los genes de un componente los aportó la
madre, mientras los genes del segundo los ha puesto el padre. Tal
nuevo batido genético de vez en cuando representa el paso de una
especie a la siguiente. En definitiva reitero, el primer ejemplar de
la especie gallina hubo de arribar al mundo en forma de huevo.

Ahora bien, si esto es tan fácil de resolver ¿por qué persiste el
algún momento surge una nueva especie, la gallina (en forma de huevo,
famoso tema del huevo y la gallina? Por un lado, sobrevive en la
cultura como recurrido ejemplo del mismo tipo de fenómeno cíclico del
que también son representantes la “serpiente que se muerde la cola” y
los “círculos viciosos”. Pero más allá de eso, el motivo de la
permanencia de este dilema atañe a la epistemología.

Volvamos a esa cadena pre-huevo, pre-gallina, pre-huevo… en la que en

recién hemos dicho). Y observemos con lupa ese preciso eslabón en el
cual la especie pre-gallina se convierte en la gallina moderna. ¿Qué
de trascendental sucedió allí? ¿Cuál es ese contraste entre un ADN y
el siguiente, gracias al cual se produjo el salto cualitativo? En
realidad, no hay tal clase de diferencia. El primer pollo se asemejó
tanto a sus padres como el lector se parece a los suyos. Y al igual
que nosotros y nuestros progenitores somos de la misma especie, la
“última” pre-gallina y su descendencia también lo fueron. Entonces,
por fin… ¿hubo o no un tránsito entre especies? ¿Existen o no las
gallinas actuales? Pasemos a desenredar este embrollo, hasta donde se
puede.

Todo tiene que ver con una de nuestras herramientas mentales, los
conceptos. Dentro del concepto de silla, englobamos a cada una de las
sillas; en el de gallina, ubicamos a las gallinas, etc. Tales
categorías, suelen poseer bordes precisos: se es una silla o no, se es
gallina o no. Nuestro cerebro lo asume así porque hubo de evolucionar
en un mundo donde la mayor parte del tiempo era eficiente hacerlo de
ese modo. Pero resulta que desde hace unos pocos miles de años, el
acelerado desarrollo tecnológico y social humano, nos ha situado en un
contexto para el cual nuestro pensamiento no está del todo adaptado.
La mayoría de los hombres ya no tiene que dedicar ningún tiempo a
averiguar cómo cazar el próximo mamut, ni a cómo evadir al tigre
dientes de sable, holgura que podemos invertir en revisar el Facebook,
o en resolver problemas más sutiles, elevados, o en cualquier caso,
distintos a los que nos exigía la pura sobrevivencia. Problemas como
el del huevo y la gallina, por cuenta del cual nos damos de bruces con
una porción de la realidad cuya carencia de fronteras precisas va más
allá del tipo de cosas en las que podemos pensar cómodamente (esta
clase de “desintonización” entre nuestro cerebro y el mundo real, es
la misma que nos impide entender la física cuántica).

Dicho todo lo anterior, el tema que nos ocupa queda como sigue. Está
claro que hubo una especie de pre-gallinas cuya evolución dio paso a
las gallinas actuales. Mas el tránsito entre aquella y estas fue tan
gradual, que no puede haber un criterio biológicamente justificado
apuntando a un eslabón específico en el cual se produjera el salto. No
hubo salto. Sin embargo, para que la cuestión de “cuál fue primero”
tenga algún sentido, ha de suponerse la existencia en principio de
alguna definición delimitando qué es ADN de gallina y qué no lo es,
definición que como acabamos de ver, tendrá siempre su dosis de
arbitrariedad. No obstante, para cualquiera que sea ese criterio,
queda en pie lo que ahora señalo -por tercera vez-: primer lugar, el
huevo.

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CONTRA EL OLVIDO

En los últimos meses, he escuchado a algunas personas de la tercera edad, como yo, decir que en la Cuba del año 1958 se comía y vivía bien y que era ¨una tacita de oro¨. Yo respondo: ¿y entonces como se pudo hacer una revolución? ¿contra el ejército y contra el pueblo?.
Parece ser que dichas personas han perdido con el avance de la edad la memoria, de ahí el título de este escrito, aunque algunos pudieran sugerir algo más fuerte como: Contra la Mentira, pero vamos a darle el beneficio de la duda a estos señores.
También, en lo que llaman medios alternativos de información, están planteando un grupo de bondades proporcionadas por Batista y su régimen al pueblo cubano.
Berta Soler, la líder de las auto nombradas Damas de Blanco, en una comparecencia televisada en el exterior, manifestó: ¨Cuando Fidel cogió el poder por la fuerza derramando sangre, cogió una joyita de oro. Cuba era una joya de oro¨ (sic).
Como simpatizante de las estadísticas que soy, busco ciertas informaciones publicadas en aquella época y que por su procedencia, parecen que están libres de ¨olvidos¨.
El Censo de 1953, efectuado y publicado durante el gobierno de Batista, refleja:
– El 44 por ciento de los menores de 6 a 14 años, no asistía a la escuela y el 23 por ciento de la población era analfabeta.
– El 31 por ciento del campesinado padecía paludismo y sólo un ocho por ciento recibía atención médica del Estado.
– Sólo el 44 por ciento de las casas de las ciudades eran de mampostería y en zonas rurales el uno por ciento.
– Sólo el 35 por ciento de las viviendas tenía agua corriente y el 43 por ciento carecía de inodoro.
– Sólo el 56 por ciento de las viviendas contaba con electricidad.
Otro discurso, de una persona relevante en aquella época, nos acerca más a aquella realidad:
– En el año 1953 la familia cubana tenía un ingreso de seis pesos a la semana.
– Del 15 al 20 por ciento de la Fuerza de Trabajo estaba crónicamente desempleada.
– Sólo un tercio de las casas de Cuba tenían agua corriente.
– En los últimos años antes de Castro, este abismal nivel de vida bajó aún más, al crecer la población, que no participaba en el crecimiento económico.
– Al principio de 1959, las empresas norteamericanas, poseían cerca del 40 por ciento de las tierras azucareras, casi todas las fincas de ganado, el 90 por ciento de las minas y concesiones minerales, el 80 por ciento de los servicios y prácticamente toda la industria del petróleo y suministraba dos tercios de las importaciones en Cuba.
– Quizás el más desastroso de nuestros errores fue la decisión de encubrir y darle respaldo a una de las dictaduras más sangrientas y represivas de la larga historia de represión latinoamericana.
– Fulgencio Batista asesinó a 20 000 cubanos en siete años, una proporción de la población de Cuba, mayor que la de los norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales.
– Voceros de la administración elogiaban a Batista, lo exaltaban como a un aliado confiable y un buen amigo, en momentos en que Batista asesinaba a miles de ciudadanos, destruía los últimos vestigios de libertad y robaba cientos de miles de dólares al pueblo cubano.
John Fitzgerald Kennedy, octubre de 1960, en un banquete de campaña electoral.
En los tres aviones que Batista se robó en su huída en la madrugada del 1ro de enero de 1959 se llevó once maletas cargadas de dinero (según las declaraciones de algunos de sus acompañantes) dejando las arcas del Estado sin un centavo.
La ¨tacita¨ quedaba así completamente vacía.
En el corazón de mi ciudad, la casa donde nació el más distinguido de los camagüeyanos, era en 1958, un bar de borracheras y un garito de baja estofa. Ahora es un museo histórico que tiene por nombre ¨Casa Natal del Mayor General Ignacio Agramonte y Loinaz¨.
En el programa televisivo del cual me he adjudicado el nombre para este trabajo, se nos dice al final: ¨recordar es volver a vivir¨. Viendo esta Cuba de ayer, me es más adecuado decir: ¨recordar es no quererlo volver a vivir¨.

Julio Rodríguez Rodríguez
marzo de 2016

Fuentes informativas:

Informe General. Censos de Población, Viviendas y Electoral. 1953.
La Pupila Asombrada. 28/11/2015.

FLOR DE POLONIA

Cien mil nazis desfilaron, por la frontera polaca
cien mil guerreros armados con sus bayonetas largas
entre un ruido de tambores se escucharon las pisadas
a los acordes marciales de inmisericorde marcha.

Polonia ha sido invadida

Hay tristeza en sus montañas,
son tan tristes sus trigales, como el alma de Natacha.
La de los cabellos de bronce, más bronce que en las campanas
de las torres de una iglesia replican por un alma
cuando lo hacen esperando ansiosas,
un repique de venganza.
La de las piernas de mármol, más mármol que la carrara,
la de los brazos torneados y cintura de guitarra.

La de los ojos más negros, que la noche húmeda y trágica,
que aprovecharon los nazis, para desfilar traidores,
por la frontera polaca.

Natacha, frente a la tropa, permaneció muda y pálida,
seis guerreros la llevaron prisionera a la montaña,
los seis pusieron sus labios en los labios de Natacha,
y entre seis cascos guerreros, se mustió una rosa blanca.

Nueve meses transcurrieron, en que los nazis cruzaron,
por la frontera polaca, nueve meses transcurrieron
y en el rincón de una estancia, en una flor de Polonia,
¡Brotó una espina alemana!

¡Natacha……..!
Grito llorando una venerable anciana,
pero Natacha no oía, más que a la voz de su alma,
y tomando entre sus brazos al fruto de sus entrañas,
se echó acorrer por el monte, camino de las montañas.

¡Natacha…….!
Resonaban en la noche aquellos gritos
y el alma de los trigales tembló de espanto y de rabia.

¡Natacha!
¡ya vengo madre!
¿Qué has hecho?
¿no lo sabes?
¡soy polaca!
¡vengo de arrojar a un nazi, desde lo alto de una montaña!
Y al chocar contra una roca, su sangre se hizo una suástica.
Cien mil cruzaron un día, la frontera de mi patria,
pero no hay uno que cruce, las fronteras de mi alma,
si ellos son arios de sangre, yo ¡tengo sangre cosaca!.

Polonia ha sido invadida,
pero ¡jamás,! ¡Será esclava

Anónimo

Glosa a la soleda

Toitico te lo to te lo consiento, serrana
menos faltarle a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle.
¡Vete, vete! si no te tié cuenta.

¿Te acuerdas de aquella copla
que escuchamos aquel día
sin saber quién la cantaba
ni de qué rincón salía?
Pero qué estilo, qué duende,
qué sentimiento y qué voz,
creo que se nos saltaron
las lágrimas a los dos.
“Toíto te lo consiento
menos faltarle a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle”.
No vayas a figurarte
que esto va con intensión.
Tú sabes que por ti tengo
grabao en mi corasón
el queré más puro y firme
que ningún hombre sintiera
por la que Dios uno y trino
le entregó de compañera.
Pero es bonita la copla
y entra bien por soleares:
“Toíto te lo consiento
menos faltarle a mi madre”.
Y me enterao casuarmente
de que le faltaste ayé
y mí nadie me lo ha dicho,
nadie, pero yo lo sé.
Yo tengo entre dos amores
mi corasón repartío
si me encuentro a uno llorando
es que el otro le ha ofendío;
y mira, yo no me quejo
de tus caprichos constantes.
¿Quieres un vestío? ¡catorse!
¿quieres un reló? ¡de brillantes!
Ni me importa que la gente
vaya de mí murmurando
que si soy pa ti un juguete,
que si me has quitao er mando,
que en la diestra y la siniestra
tienes un par de agujeros
por donde se va a los baños
el río de mis dineros…
¡Y a mí qué… !
Con tal de que de mi vera
tú nunca te desepares
toíto te lo consiento
menos faltarle a mi madre.
Porque ese mimbre de luto
que no levanta su voz
que en seis años no ha tenío
contigo ni un sí ni un no;
que anda como una pavesa,
que no gime ni suspira,
que se le llenan los ojos
de gloria cuando nos mira,
que me crió con su sangre,
que me llevaba la mano
para que me santiguara
como todo fiel cristiano
y a las candelas del hijo
consumió su juventú
cuando era cuarenta veses
mucho más guapa que tú.
Tienes que haserte a la cuenta
que la has visto en los artare
y jincarte de rodillas
antes de hablarle a mi mare;
porque el amó que te tengo
se lo debes a su amó,
que yo me casé contigo
porque ella me lo mandó.
Conque a ver si tu consiensia
se aprende esta copla mía
mu semejante a aquer cante
que escuchamos aquer día
sin sabé quién lo cantaba
ni de qué rincón salía:

¯Desde la cuna…
a mi mare de mi alma
la quiero desde la cuna,
¡por Dios! no me la avasalles
que mare no hay más que una
y a ti te encontré en la calle.¯

Proyecto: (Vaya palabrita)

Ah, que sería de nosotros si se eliminara del lenguaje de comunicadores, artistas de todas las manifestaciones y cuantas personas se refieren a algo novedoso o no tan novedoso.

No conoceríamos de los planes de filmación de los realizadores, no sabríamos nunca de nuevos eventos programados con diferentes propósitos, no conoceríamos las perspectivas de trabajo de artistas en cualquier manifestación del arte, de los deportistas y así hasta lo infinito.

No quiero extenderme, pero con lo rico que es nuestro idioma me pregunto por qué lo estamos mutilando, se perdieron los diccionarios de sinónimos y antónimos.

Mi humilde opinión

Gloria Alicia

lospurosdealain

Kalia León / Cachivache Media Por: Julio Rodríguez

Por Julio Rodríguez

Hay cosas que no queremos ni regaladas. Para entender la inconveniencia de, por ejemplo, adquirir un contenedor de residuos tóxicos, no hay que pasar un doctorado. Pero cuando se trata del comercio de algo sometido a la especulación económica, el tema se complica pues allí de alguna manera hay mucha gente haciendo mucho dinero vendiendo mucha basura. El excesivo comercio d Kalia León / Cachivache Media

El tal “bien” no es saludable y ha sido la causa de innumerables “explotes” económicos de repercusiones mundiales, como fue el caso de las hipotecas subprime o hipotecas basura ¿Cuál es la magia mediante la cual algo, que en realidad apesta, es percibido al comienzo como una maravilla?

Para empezar, se nos da muy bien creer ciertos mitos, como ese de que los precios de las viviendas siempre subirán, idea en la que tuvieron fe los estadounidenses hasta el año 2006. Fue en ese momento que tales precios se derrumbaron, arrastrando consigo al mito en cuestión, a la economía yanqui, y de paso al sistema financiero internacional. Y todo comenzó justamente con la compraventa compulsiva de las hipotecas subprime.

A grandes rasgos se trató de lo siguiente. Supongamos que usted necesita una casa, pero al no tener dinero, lo pide prestado al banco. Usualmente la probabilidad de que se lo den es proporcional a su capacidad aparente de devolverlo a plazos, junto con los intereses. En el caso subprime esta consideración no fue atendida pues desde el punto de vista del prestamista, usted siempre era un negocio aceptable. Daba igual que usted tuviera un buen trabajo como que fuera un borracho impenitente, el hecho de que iba a comprar una casa era toda la garantía necesaria. Si no cumplía los pagos, el prestamista se quedaba con la vivienda, que ya en ese momento valdría más que cuando usted la compró (recuerde que supuestamente “los precios de las casas siempre irían en aumento”). Estados Unidos se saturó de este tipo de hipotecas, con lo cual se llenó de gente dejando de pagarlas, lo que a su vez trajo consigo que un montón de familias se quedaran sin sus viviendas pues estas pasaron a ser de los bancos. De pronto estos últimos eran los flamantes propietarios de infinidad de casas vacías que no tenían comprador. El exceso de oferta hizo que el precio de la vivienda se derrumbara.

Es casi inevitable preguntarse si esto era tan difícil de prever. Mas, como expresé al inicio, cuando interviene la especulación el tema se complica. Especular es comprar algo a fin de venderlo cuando esté más caro, o venderlo para luego comprarlo cuando se abarate. Se trata en definitiva de no sacarle provecho al bien en sí, sino a las oscilaciones de su precio. El especulador moderno nunca tiene contacto físico con lo que compra, y gran parte de su labor la realiza en su computadora. Así vende y compra cualquier cosa que alguien pueda querer, ya sea petróleo, alimentos, o un derecho (por ejemplo, una hipoteca, entendida como el derecho de cobrarle al que está viviendo en una casa hipotecada, o de quedarse con ella si el individuo no paga).

Es obvio que el éxito del especulador está en relación directa con su capacidad para predecir las oscilaciones de los precios. En el esquema más sencillo, el asunto depende de la oferta y la demanda real; si está a punto de comenzar una guerra en todo el Medio Oriente, es lógico pensar que la disponibilidad de petróleo se reducirá, el precio aumentará y por lo tanto es el momento de comprarlo en grandes cantidades. Pero la entrada en acción de los especuladores introduce un ruido con el cual a veces ni ellos mismos saben lidiar. Una gran parte del incremento en la demanda, y por tanto del precio, puede no provenir de la necesidad real sino de la avidez de los propios especuladores. Estos, al ver que el precio sigue subiendo, compran aún más, previendo que la bonanza continuará, formándose así un círculo vicioso de aumentos artificiales que puede terminar creando la famosa “burbuja especulativa”, estructura incapaz de sustentarse eternamente.

Si yo sé estas cosas en principio, ellos las saben mejor. Pero suele faltar la información, el poder de cómputo, y las ecuaciones necesarias para reconocer cuándo se está en presencia de una burbuja, y para predecir cuándo y cómo acabará, que en el mejor de los escenarios será desinflándose de a poco. Lo ideal para un especulador es vender justo antes de que los precios comiencen a bajar, y la pregunta de los 10 millones es cuándo se está en ese pico. Así pues, estos trajeados especímenes se velan entre sí, cada uno con el temor de que el otro esté más informado que él. Si de pronto uno de ellos vende todo su petróleo, ya sea por precaución, o porque le llegó un rumor -cierto o no- de que se realizarían conversaciones de paz en el Medio Oriente, o para confundir a los otros, o simplemente porque se volvió loco, esto puede provocar que todos los demás intenten desesperadamente hacer lo mismo: soltar lo que suponen sea una papa caliente, vender. Se desata el pánico financiero acompañado de la gritería que vemos en las películas de Wall Street. Los precios se derrumban en corto tiempo en un círculo vicioso opuesto al anterior, ocurriendo en el peor de los casos el estallido de la burbuja a lo subprime.

Volviendo a la pregunta del primer párrafo ¿por qué se desató el furor por la compra de basura, en este caso basura en forma de hipotecas? En parte por la labor especulativa antes dicha, que dificulta reconocer el valor real de ciertos bienes negociables. Pero la irracionalidad es la base de todo. Por una parte, ya hablamos de la creencia en mitos como que el precio de la vivienda sube eternamente. Está además la comodidad de pensar que si las cosas van bien, seguirán igual. Por último hemos visto lo que técnicamente se llama “cascada informativa”, fenómeno que de manera coloquial describimos como “mono ve mono hace”.

¿Cómo se multiplica el dinero?

Pero ¿de dónde salen los dólares? Me refiero, por ejemplo, a esos con los cuales los especuladores comercian tantos bienes negociables mucho antes de que estos den frutos, si es que los van a dar. El dinero proviene por supuesto, del endeudamiento del especulador con un banco, operación llamada “apalancamiento”. Los llamados “bancos de reserva fraccionaria” (casi todos lo son) usan un mecanismo llamado “multiplicador de dinero”, que si bien no es una fábrica de billetes, hace honor a su nombre. En un mundo a la vieja usanza, para saber cuánto dinero usted tiene, debe sumarse lo que hay en su billetera, lo que hay en su casa y, posiblemente lo más importante, lo que guardó en el banco. Sin embargo en la actualidad, este no pudiera devolverles el dinero a todos sus clientes al mismo tiempo pues en cada instante solo posee una pequeña fracción de esa suma total. El resto, ya se sabe, está invertido. Mas la naturaleza de gran parte de esa inversión es sorprendente.

Suponga que una persona A coloca 1000 dólares en el banco. Luego llega B y recibe como préstamo los 1000 que depositó A. Con ese dinero, B compra un auto a C, que coloca los 1000 de vuelta en el banco. En resumen, B tiene un auto de 1000 dólares, y por su lado, tanto A como C son (o creen ser) los poseedores de 1000 dólares en el banco. Pero en el banco no hay 2000 dólares, sino solo esos primeros 1000 que han entrado dos veces. Si esta operación se repite, se tendrá que: A, C, E, G, I, K y M son (o creen ser) cada uno de ellos, los felices poseedores de 1000 dólares; mientras que B, D, F, H, J, y L habrán comprado, cada uno de ellos, un auto. Todo eso con aquellos 1000 dólares iniciales que depositó A. Naturalmente, el interés que paga el banco por depositar dinero en él, es menor que el que exige por prestar, con lo cual a los banqueros les conviene repetir la maniobra antes descrita. En realidad por cada una de las entradas de dinero, el banco por ley debe retener un porciento llamado “reserva de caja” (10 % en Estados Unidos), que impide que la operación pueda repetirse hasta el infinito. Aún así alcanza para que por cada suma entrada con un 8 % de interés, el multiplicador lo convierta en 80 % de interés que recibe como beneficio el banquero. Todo esto es más factible desde el momento en que la mayoría del dinero ya no es en forma de papel, sino de números en computadoras.

Kalia León / Cachivache Media

¿Qué representa entonces el dinero en nuestros días? Representa deuda. Puesto que el tipo de “riqueza” que adquiere una persona que recibe un préstamo bancario, es solo la promesa de que otro que lo adquirió antes, vaya a su vez a devolverlo. Y este otro lo que posee es la promesa de uno anterior a él, y así sucesivamente. El valor del préstamo que usted recibe no se corresponde entonces con una cantidad de oro guardada en el banco -como en los viejos tiempos- sino con la capacidad de otra persona, quizás menos solvente que usted, de pagar el préstamo que él recibió. Pero no olvidemos que cada préstamo viene con un interés que hay que pagar al banco. ¿De dónde provendría entonces ese otro dinero adicional? Al tratarse de dinero de nuestros días, será una entidad también respaldada por deuda. Es decir, para pagar el interés de la deuda no queda más remedio que crear más deuda. El mecanismo se mantiene funcionando mediante el endeudamiento constante de la población, de las empresas, del gobierno…

Si le parece esto difícil de comprender y contrario a la lógica, y si tiene además la impresión de que lo narrado aquí significa que hay algunos creando dinero de la nada en su propio beneficio, pues ha acertado, es lo que está pasando. Pero esta dinámica truculenta donde verdaderamente comienza es más atrás, en el banco central.https://signup.wordpress.com/activate/6c2080224200a26a

La Reserva Federal

En teoría un banco central (BC) trabaja en función del pueblo. Es la única institución que produce la moneda de un país y esta es, supuestamente, un bien público. Ahora analicemos el más famoso BC que existe: la Reserva Federal de los Estados Unidos. En ese país por lo común “federal” significa “perteneciente al gobierno central”. Aquí el engaño comienza con que en este caso “federal” es un nombre propio, no un calificativo. Contrario a lo que la mayoría supone, el banco central de EE. https://signup.wordpress.com/activate/6c2080224200a26a

UU es una institución privada, y lógicamente sus accionistas no están allí para hacer caridad.

Simplificando, pero sin abandonar lo esencial, la creación de los dólares en la Reserva puede describirse del siguiente modo: Pongamos que en determinado momento el gobierno yanqui necesita X cantidad para fabricar cárceles, escuelas, poner gente en la Luna, invadir un país, construir carreteras, etc. Para obtener este dinero, pudiera elevar los impuestos pero esto se ve feo, conlleva un costo político. O puede pedirlo a los de la Reserva Federal, que lo entregarán gustosos. Estos sí que tienen, literalmente, una máquina de hacer dinero. Pero cada dólar que dan va asociado a un interés muchísimo mayor que el costo de crearlo. ¿Y de dónde va a sacar el gobierno el dinero para pagar este interés? De donde se crea el dinero, es decir, de la propia Reserva Federal. Entiéndase bien: para pagar una deuda, hay que endeudarse más… Tan cierto como que 1 + 1 es 2, es el hecho de con este sistema el gobierno yanqui siempre estará endeudándose con esa empresa privada llamada “Reserva Federal”, que no es ni federal ni posee reservas. Es una trampa 22 perfecta, la estafa de las estafas, y es la población quien pierde con ella. Resulta ser la causa de que un millón de dólares de hoy valga menos que un millón de dólares de antes. Es sencillo, la creación de dinero de la nada provoca incrementos en la oferta de dinero que no se corresponden con aumentos de cosas que comprar. Disminuye el valor del dólar, aumentan los precios, se produce la inflación. Y esta no es la única triquiñuela de la Reserva Federal.

Una de las funciones de un banco central es preservar la estabilidad de los precios. Como acabamos de ver, la Reserva hace justo lo contrario. Entre las prerrogativas de un BC se encuentra la aplicación de la política monetaria de un país, bajando y subiendo las tasas de interés. Aquel que tiene ese poder es capaz, no ya predecir, sino de provocar las subidas y bajadas de la economía, y en consecuencia, especular al seguro. Se sospecha que algunos de los descalabros económicos ocurridos en los Estados Unidos -descalabros que un BC debería impedir- han sido producidos a propósito por la propia Reserva Federal.

¿Por qué el gobierno permite tales barbaridades? Entre pillos anda el juego. Note también que este sistema es una manera solapada de cobrar impuestos al pueblo. De todos modos el último presidente que intentó quitarle a la Reserva el monopolio de la creación del dinero fue Kennedy, y a los cinco meses ya era cadáver. Yo no digo que una cosa tenga que ver con la otra, yo solo lo cuento.

Antes hablé del misterio que suponía la compra masiva de hipotecas inservibles. Eso es solo un detalle, pues la gran basura que han comprado los norteamericanos es este mecanismo diabólico de aparición mágica del dinero, que los empobrece y endeuda de modo artificial ¿Cuál es la causa de que el público se deje estafar de forma tan descarada? ¿Por qué los responsables nunca se arruinan, jamás explotan, nunca se los ve salir por el techo? Lo más sorprendente es que nada de esto es secreto; aun así, es casi desconocido. Como sugerí, el sustento último de tales disparates es la irracionalidad. Por ejemplo, la irracionalidad de que a la gente en general le interese más con quién durmió Justin Bieber que la manera en que es manipulado el dinero público. Los accionistas de la Reserva Federal no suelen andar por ahí alardeando de la riqueza que poseen y menos de cómo la obtuvieron. Pero son unos tipos acerca de los cuales uno puede asegurar que -como se decía en cierta película- la pasan tan bien que seis meses después de muertos todavía se están riendo.

Kalia León / Cachivache Media

Si -como nosotros- necesitas una ayuda en esto de entender de qué va el rollo de la Bolsa y la crisis hipotecaria te recomendamos estas cinco películas:

  • Inside Job: Un meticuloso documental que narra (en la voz de Matt Damon) la crisis financiera de 2008, que su director Charles Ferguson considera que pudo ser evitada por las instituciones norteamericanas y definiera como “la sistemática corrupción de los Estados Unidos por la industria de servicios financieros y las consecuencias de dicha corrupción.”
  • Wall Street: Un clásico del subgénero de la mano de Oliver Stones que muestra cómo un joven broker (agente) de bolsa está dispuesto a hacer cualquier cosa para convertirse en el rey de una colina donde abunda todo excepto los escrúpulos.
  • American Psycho: Versión cinematográfica de la genial novela homónima de Bret Easton Eallis que narra la vida de un yuppie en la ciudad de Nueva York de los años ochenta. No apta para estómagos débiles ni para amantes de los finales felices. No aprendes mucho de economía pero sí de sicología de los corredores de bolsa.
  • The Wolf of Wall Street: Recreación de Martin Scorsese del auge y caída de Jordan Belfort, un joven que se abrió paso en Wall Street y vivió en un exceso total -drogas, corrupción y tratos con el FBI incluidos-.
  • Capitalism: A Love Story: Tras veinte años dirigiendo documentales en los que se adentra en la vida interior de la sociedad norteamericana, Michael Moore presentó este filme donde examina el costo social de los intereses de las corporaciones, capaces de perserguir su beneficio a costa de la ciudadanía de ese país.
  • The Big Short: Flamante ganadora del Premio a Mejor Película en la más reciente gala de los Oscars, la película fue la causa por la que están leyendo este trabajo. A través de un montaje intrincado, que recrea el incomprensible mundo de la bolsa y la crisis hipotecaria, su director Adam MacKay cuenta la historia de un puñado de listos que predijeron la burbuja inmobiliaria y decidieron aprovecharse de ella.

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